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27/8/09

LA VIDA ES SUEÑO


¿Qué os admira? ¿Qué os espanta,
si fue mi maestro un sueño,
y estoy temiendo, en mis ansias,
que he de despertar y hallarme
otra vez en mi cerrada
prisión? Y cuando no sea,
el soñarlo sólo basta;
pues así llegué a saber
que toda la dicha humana,
en fin, pasa como sueño,
y quiero hoy aprovecharla
el tiempo que me durare,
pidiendo de nuestras faltas
perdón, pues de pechos nobles
es tan propio el perdonarlas.
(P. Calderón de la Barca: La vida es sueño, Segismundo, acto tercero).

Hace días que asistí, junto con Carboanion, Quevedo y el SrSalvita a la representación en el Palacio de la Buhaira, de la obra de Calderón: La vida es sueño. Hacía bastante tiempo que había leído la obra, así que sólo recordaba el tema principal: el libre albedrío contra el destino. Fue una representación un poco accidentada, por no seguir la recomendación de Carboanión: sentarnos en la segunda fila, y es que hace mucho tiempo, me senté en la 1ª o 2ª fila de un cine (no lo recuerdo bien) y todos los muertos se me caían encima y no quería repetir la misma experiencia; pero he de decir que Carbo llevaba razón. ¿Por qué? Pues porque, nada más hacerme dueña de mi asiento, los dos únicos armarios "empotraos" de la sala decidieron convertirse en mis guardasespaldas y aunque el de atrás no me importaba, el de delante me obligó a buscar a los actores por todo el escerario. Por si hay alguna duda, por "armario empotrao" me refiero a los adultos masculinos de dos metros de altura por metro y medio de espalda. Una ya está acostumbrada estas cosas, pero hay veces que parece que el guión está preparado, o que llevo algún cartelito pegado a la espalda. La próxima vez, me siento con los críos, en primera fila.

La obra se representó bien, muy cerrada quizás en un escenario pequeño, si lo comparamos con las Reales Atarazanas en las que se estrenó hace un año. En esta ocasión, se representó en el patio interior del Palacio de la Buhaira, que sería un exquisito edificio sino fuera por el pésimo estado de conservación de su alberca, y cuando digo pésimo, me quedo corta.

No voy a hacer una gran reseña, ya que os voy a invitar que leáis la de Carboanion, que es muy, muy completa; sí señalar lo que me llamó la atención:
- Las alzas de los personajes: En un principio pensé que era para que los del fondo pudieran verlos bien, pero se las quitaron hacia el final de la obra; imagino que sería para establecer una diferencia física muy recalcada en la diferencia social de los personajes.
- Las uñas del Rey Basilio; como señaló Quevedo, era casi una copia extraña y demacrada del rey san Fernando, en el diseño de ropa y maquillaje, pero...¿y esas uñas? Ni siquiera Grima o Saruman tenían esas uñas tan largas. No me lo explico.
- El vestuario, que estaba un poco descuidado; no hablo de mangas rotas, pero sí de pequeños detalles que con una puntada o dos se podrían haber disimulado varios detalles; es algo sin importancia, sí, pero...
- El extraño acento de Segismundo: Me sonaba muy raro y pensé que era la única que lo escuchaba de manera diferente, pero parece ser que no, Segismundo tenía deje mexicano, lo cual, no es malo, pero sí extraño en un supuesto personaje polaco; es más, si hubiera seseado, me hubiera parecido igual de raro.
- El actor que hacía de Clotaldo, en mi opinión, el mejor de todos; me ganó con su naturalidad, tanto en su caracterización como en la representación.
- Y por último, algunos errores en la declamación, corregidos rápidamente, pero que sorprendían, ya que daba la impresión que, o no estaba concentrados al 100 % o que algo les distraía.

De todas maneras, fue un buen espectáculo y lo recomiendo por varias razones:
1) Para recuperar el teatro y que se convierta en el pan nuestro de cada día.
2) Para recuperar a nuestros clásicos, últimos santuarios donde la SGAE quiere meter mano, que al paso que vamos, los profesores deberemos pagar un canón por hablar de las obras literarias en clase.
3) Por la reflexión que plantea, que siempre me ha perecido muy interesante y que últimamente me persigue.
4) Y también por escuchar ese grito al cielo, ese aliento de alegría en medio de la noche, ese orgullo femenino en boca de Estrella, casi al final de la obra:

-"¡¡¡Yo gano!!!"

Me sigo quedando con este fragmento, que, desde el punto de vista educativo, da mucho de sí si lo unimos a temáticas de alguna que otra pelíacula.

"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una fición,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."

Y como soy consciente que no todo es vestuario o maquillaje, os dejo este fragmento de uno de los mejores actores españoles; porque, cuando se cuenta una historia, lo importante no es la historia, sino cómo se cuenta la historia y para eso, no hacen falta ni aceites ni trapos:



Más información:
- Resumen de datos en la Wikipedia.
- Artículo de Carboanion.

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