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10/4/09

PERO COMO TÚ, NINGUNA



LETANÍA MACARENA

Pero como tú, ninguna,
Estrella de la Mañana
De Morena de Juncal,
Y de Gracia Sevillana.

Pero como Tú, ninguna,
porque Tú eres la Giralda
en repique de alegría
por los caminos del alba
y también Torre del Oro
entre espumas recamada,
y Guadalquivir de encajes
con orilla de esmeraldas,
porque en sus cauces navegue
Tu Pena de Sal Amarga.

Pero como Tú ninguna,
Porque Tú eres la Bandera
Del Candor y la Ternura,
Rincón de amor y ventura
y eres su Calle de Cielo
y eres su Plaza escondida,
y eres Cristal de sus fuentes,
y eres Luz de sus esquinas
y eres Flor de sus jardines,
y eres Venda de su herida
y eres su Escudo de Gloria,
y eres Sangre de su vida
y eres Arbol de su sombra,
y eres Rosa de su espina
y eres Ala de su vuelo
y eres Campana en su arista
y eres Perfume en su ambiente,
y eres Color de sus días,
y eres Copla en sus sentires
y eres Faro y su Guía.

Por eso a Ti, Macarena
Talla en jardín de brisas
Con las Gubias Celestiales
Del Dolor y la Sonrisa,
Te hicieron la Soberana,
De las Legiones Divinas
Te coronaron de estrellas
Te proclamaron Bendita
Y te bajaron los Angeles
Para dejarte en Sevilla
Por eso Reinas habrá
Pero como tú ninguna

Pregón de Antonio Rodríguez Buzón, 1956


PREGÓN
Y a ti, la que está en San Gil,
junto al Arco y la Muralla,
junto a donde el mismo César
te dejó a un armao de guardia,
cuando tengo que nombrarte,
me faltan ya las palabras.

Te iba a decir azucena,
iba a decirte espadaña,
iba a decirte repique,
iba a decirte campana.
Te iba decir buganvilla,
te iba a decir jacaranda,
te iba a decir magnolia,
¿habrá flor más sevillana?

Te iba a decir jazmín,
y te iba a decir acacia,
nardo pensaba decirte
con yerbabuena y albahaca
de los verdes terciopelos
y el merino de las capas,
San Basilio en el recuerdo
de una columna entre llamas.

Te iba a decir primavera,
te iba a decir Madrugada,
noche pensaba decirte
y te iba a decir alba;
te iba decir luz divina
con la carita cansada...

Así pensaba decirte,
resplandor de la mañana.
Te iba a decir blanca toca
en el zaguán de Sor Angela,
Salve Regina en Alcázares
junto a San Juan de la Palma,
te iba a decir calle Feria,
te iba a decir calle Parras,
te iba a decir Escoberos,
pensaba decirte lágrima,
iba a decirte sonrisa,
fugaz belleza que pasa,
relámpago de dulzura,
Gioconda divinizada.

Iba a decirte perfil
y leyenda de una mancha.
Yo te iba a decir huerta,
y te iba a decir plaza,
te iba a decir Callejones,
y te iba a decir Gracia,
o quizá sencillamente
iba yo a decirte: "¡Guapa!"
Iba a mirarte... y no puedo:
¿quién te aguanta esa mirada?
Que no se puede aguantar
la belleza de tu cara...

Como todo te lo han dicho,
mi silencio es el que habla,
pues verás, Niña del Arco,
que hay un nudo en mi garganta.
Y sólo digo tu nombre,
ése que todo lo alcanza,
como te nombra Sevilla,
como tu barrio te llama,
como un viejo macareno:
¡mi Virgen de la Esperanza!

Antonio Burgos, 2008

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