Have an account?

4/3/09

QUERIDO DIOS

¿Qué tienen en común Dios y el Presing cash? Pues tienen en común a Mamie Rose.

Llega a mis manos este libro, para mandárselo a una becera, ganadora de un sorteo; la contraportada me tienta a leer el primer capítulo, la primera carta. Y ya no pude parar.
He aquí las cartas que escribió a Dios un niño de diez años enfermo terminal de leucemia. Las encontró Mamie-Rose, la dama rosa que va a visitarlo al hospital de niños. Describen doce días de la vida de Oscar, doce días originales y poéticos, doce días llenos de personajes divertidos y conmovedores.

Estos doce días serán quizá los últimos pero, gracias a Mamie-Rose que establece un fuertísimo lazo de amor con Oscar, serán días de leyenda.
La obra no está escrita desde el punto de vista de un adulto, sino que lo está desde Oscar, Osqui, como lo llama Mamie Rose. Por eso, el texto rezuma frecura, inocencia, miedo, amor, inquitud, todo aquello por lo que pasa en la vida de un niño de diez años que le quedan pocos días de vida. Pero no es una obra nostálgica, ni dramática, ni sentimental; es un elegante alegato al carpe diem. Y el lenguaje utilizado para ello, es el desparpajo de un crío: diminutivos, semipalabrotas, y un lenguaje directo, sin rodeos, sin esas palabras que empleamos los adultos, como ahora, para darle vueltas todo:
"POSDATA: te quiero pedir una cosa.[...] Me apetece eso de que me hagas una visita. Una visita en la mente. Me parece muy fuerte eso. Me encantaría que me hicieras esa visita. Mis horarios de visita son de ocho de la mañana a nueve de la noche."
Eric-Emmanuel Schmitt: Oscar y Mamie Rose, pp. 37-38

Oscar sabe que la operación de leucemia no ha ido bien y que nadie quiere hablar del tema; se siente culpable de la situación y así se lo dice a su confidente, Mamie Rose, una antigua luchadora de Presing cash, transformada en enfermeda "de la guarda".
"Entonces, esta mañana, he querido ver si ella también se hacía la sueca conmigo.
- Mamie-Rose, me da la sensación de que nadie me quiere decir que me voy a morir.

Se me queda mirando. ¿Reaccionará como los demás? ¡Por favor, estranguladora del languedoc, aguanta!

- ¡Por qué quieres que te lo digan si tú ya lo sabes, Oscar!

¡Menos mal, me ha oído!",
Eric-Emmanuel Schmitt: Oscar y Mamie Rose, p. 17
Mamie Rose utiliza su experiencia en el ring para comprender la vida y enseñársela a Oscar. Para ello, le dice que cada día escriba una carta a Dios, y que viva cada día como si cumpliera diez años de su vida.
"A Mamie-Rose no te la voy a presentar porque debe ser una colega tuya; ha sido ella la que me ha dicho que te escriba."
Eric-Emmanuel Schmitt: Oscar y Mamie Rose, p. 12

Así, cada día que avanza, Oscar cumple diez, veinte, treinta, cuarenta años,...y se echa novia, y adoptan hijos, y tiene la crisis de los cuarenta,.un desliz, ...hasta completar su vida. Con cada carta, Oscar y Dios se hacen amigos, desarrollando el autor, en los diálogos de Oscar, un rico y sincero sentido del humor:
"-Y además, a Dios, le puedes pedir una cosa por día. ¡Pero ojo! Sólo una!
- Pues menudo inútil ese Dios tuyo. A Aladino, el genio de la lámpara maravillosa le concedió tres deseos.
- Pero un deseo por día es mejor que tres en toda una vida, ¿no?
-Pues también es verdad...."
Eric-Emmanuel Schmitt: Oscar y Mamie Rose, p. 20
En ocasiones, se suele evitar hablar sobre el tema de la enfermedad terminal, en especial, en los niños, creyendo que, de algún modo, el problema desaparecerá. Es lo que les ocurre a los padres de Oscar, no saben cómo tratan a su hijo y rellenan inútilmente su últimas horas de angustia y pena, como si Oscar no percibiera esos sentimientos a través de sus sentidos. La leucemia aparece en el libro, igual que las demás del resto de los niños hospitalizados, humanizada; no es un destino cruel e injusto, sino como parte de la vida; todos moriremos alguna vez, de una manera u otra. La cuestión es cómo queremos morir, con la cabecha gacha, o con una palpitante curiosidad por iniciar un nuevo camino. El autor desdramatiza la enfermedad y nos lleva a verla desde los ojos de un niño:
"-[...] Cuéntale todo eso a Dios y, en tu carta, pídele que te venga a ver.
- ¿Él viaja?
- A su manera. No muy a menudo. No suele hacerlo, de hecho.
-¿Por qué? ¿También está enfermo?"
Eric-Emmanuel Schmitt: Oscar y Mamie Rose, p. 31
***
"-Me da la impresión, Mamie Rose, de que se han inventado otro hospital distinto del que existe realmente. Es como si uno sólo viniera al hospital para curarse, mientras que también se viene a morir.

- Tienes razón, Oscar, y creo que se comete el mismo error con la vida. Nos olvidamos de que la vida es frágil, escurridiza, efímera, y vamos por ahí como si fuéramos inmortales."
Eric-Emmanuel Schmitt: Oscar y Mamie Rose, p. 17
A pesar de ir acompañando de la mano a Oscar, como si fuésemos su cartero, al leer sus cartas, nos damos cuenta que, entre sus palabras, avanza la enfermedad, aunque él, distraído en las palabras, no sé de cuenta: el cansancio, el peso del bolígrafo, el sueño que le invade, son las pistas que nos da el autor para saber que el tiempo físico avanza. Se hace una metáfora entre estos síntomas y los achaques de tener, símbólicamente, 1o0 años. Recuerda un poco el proceso que aparece en la película de El curioso caso de Benjamin Button. Y por supuesto, el autor, por boca de Oscar, nos proporciona una interesante reflexión:
"-La verdad es que lo desconocido no me da miedo. Lo que pasa es que me da palo perder lo que ya conozco".
Eric-Emmanuel Schmitt: Oscar y Mamie Rose, p. 65
*****

La obra, junto con El señor Ibrahim y las flores del Corán y Milarepa, conforman el Ciclo de lo invisible. Es curioso cómo algunos autores bailan alrededor de tu vida, apareciendo y desapareciendo, hasta que al final, se dejan caer en tus brazos. Repasando su producción, me encuentro con El señor Ibrahim y las flores del Corán, y con Odette : una comedia sobre la felicidad. El libro también está en formato audiolibro, en varios idiomas, leído e interpretado por el autor, con música de Tchaïcovski y Bizet y hay adaptaciones teatrales. Actualmente, se está rodando la película.

Me temo, rabiosamente, me temo, ...que este autor será el segundo descubrimiento del año, que será uno de mis autores favoritos, que será necesario completar el círculo de las tres novelas, y releerlas en perspectiva. Una buena compañía ¿no?

Sobre este mismo tema, la enfermedad terminal de un niño, Jostein Gaarder también tiene un espléndido libro titulado, El enigma y el espejo, en el que el ángel Ariel visita a Cecilia y le enseña a ir más allá de sus fronteras mentales, para comprender el mundo que rodea. No sólo la enfermedad es un muro que nos encierra, también nuestros pensamientos. Gaarder nos propone atravesar el espejo, como Atreyu, y superar nuestros miedos.

¡¡¡¡GRAZE, GRACIAS POR DEJAR QUE EL LIBRO PASARA POR CASA!!!

Más información:
- Primer capítulo (1ª carta)
- Página oficial del autor.
- La adaptación al cine, página oficial (en francés)
- Comentario al libro del poeta Francisco Cenamor
- Entrevista al autor por El Cultural

Autor: Eric-Emmanuel Schmitt.
Título: Oscar y Mamie Rose.
Plaza edición: Barcelona.
Editorial: Ediciones Obelisco, s.a.
Año de edición: 2005
Nº Edición:1ª
108 pags
Colección: Magoria
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788497771702
Precio: 11 €
Desde 10 años hasta 14, tercer ciclo de Primaria, 1º de Secundaria

3 comentarios:

graze dijo...

Si las gracias te las tengo que dar a ti que elegiste el libro =D También lo he disfrutado mucho

graze dijo...

Por cierto... puedo prestarte el señor Ibrahim y las flores del corán =P

Y& dijo...

Hola, Graze, em encantaría leer el libro. Te lo comento por emilio ;)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...