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11/10/08

EL ASTRÓNOMO, de Walt Whitman & Loren Long

Ayer fuí a la Biblioteca municipal, a la caza y captura de marcapáginas, para un intercambio becero. Pero, como es habitual, lo que suele ser una visita rápida a las biblioteca, se convierte en una larga visita, saltando de estantería en estantería, como una saltamontes. Me acordé que tenía que buscar libros de juegos de ingenio y me fuí a la parte dedicada a infantil y allí lo descubrí. Como hacía mal tiempo, la biblioteca no rebosaba luz por doquier, pero en una estantería destacaba un golpe de luz. Me acerqué y vi un niño inquieto en la butaca de una sala de conferencias y me pregunté: ¿qué le ocurre a ese niño?

El libro consiste en la ilustración de poema de Walt Whitman “Cuando escuché al sabio astrónomo” (1895), a cargo del magnífico ilustrador Loren Long.


"Cuando escuché al sabio astrónomo;
cuando las pruebas, las figuras, se alinearon frente a mí;
cuando me mostraron las mapas celestes y las tablas para sumar, dividir y medir;
cuando, sentado, escuchaba al astrónomo
hablar con gran éxito en el salón de conferencias,
de repente, sin motivo, me sentí cansado y enfermo;
hasta que me levanté y me deslicé hacia la salida, para caminar solo,
en el místico aire húmedo de la noche,
y de cuando en cuando,
mirar en silencio perfecto las estrellas".

La perfecta unión entre el poema y su iluminación va más allá de ser complementaria; la combinación entre verso y color crea un cuento perfecto que te ayuda a comprender la poderosa aficción del niño y como se contraponen, a lo largo del cuento, las imágenes ricas en color y calor y las palabras de emoción, como el rumor de las conversaciones sociales frente al silencio universal de un dibujo del sistema solar, o la atracción hacia la curiosidad frente al discurso rígido y ensayado del astrónomo.

"Cuando las pruebas, las figuras, se alinearon frente a mí;
cuando me mostraron las mapas celestes y las tablas para sumar, dividir y medir"



"y de cuando en cuando,
mirar en silencio perfecto las estrellas".

Es un canto al poder de la imaginación, al carpe diem, al poder de lo sencillo y de la belleza que nos rodea, y que solemos ignorar en nuestro vaivén diario. El cohete que le acompaña es la metáfora de su imaginación, lo que me lleva a pensar en el futuro de ese niño aficionado a la astronomía: ¿será un futuro lector de Verne, en su Viaje a la Luna? El propio ilustrador convierte al niñocon su iluminación, en una pequeña estrella, dentro del libro.

La obra tiene y tiene la siguiente dedicatoria, que no estoy segura de que sea del poema:
"A Caleb, que es fuerte y valiente"

El cuento, ese pequeño universo imaginado por Walt Whitman y creado por Loren Long, finaliza con una cita de Albert Einstein, enriqueciendo la obra y recreándola como una fábula medieval:
"La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado.La imaginación envuelve al mundo"

Nota: ¿Quién será Caleb? ¿Qué le ocurre para que deba de ser fuerte y valiente? ¿Soñará con cielos estrellados y viajes interestelares?

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