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24/10/08

DÍA DE LAS BIBLIOTECAS


Mi primer carnet de biblioteca (1) era de la Biblioteca Pública de la ciudad, cuando aún estaba en la calle Alfonso XII; tenía que hacer un trabajo sobre el Carnaval y en casa no había enciclopedias, aún. Y recuerdo las escaleras, la moqueta marrón, el despacho donde firmé, muy solemnemente el trozo de cartulina verde, como si estuviera firmando un documento oficial y con importancia de Estado. Estaba en 6º de E.G.B. Ya ha llovío.
Luego vino el de la Biblioteca municipal del pueblo (2); nadie quería ese nº para su estreno como lector y allí estaba el pobre hueco en el libro de usuarios, con un gran vacío que provocaba casi un agujero en la nueva biblioteca recién estrenada. Llegué yo y me llevé el número, lo quise para mí, como muchos porteros. Era el nº 13 y aún sigo siendo ese número.
Más tarde llegaron los de las bibliotecas universitarias (3-4), con especial cariño el de la Biblioteca "Dante" y el del Rectorado. El del Rectorado me abrió especialmente una sala que muchos universitarios ni siquiera imaginan que existe: Pasillos cargados de historia te conducen a ella y cámaras de seguridad la guardan. Espero volver allí algún día, con este portátil debajo del brazo.
El carnet nº 5 también es especial; me permitió conocer un piano de cola en un gran salón, donde se hacían conferencias y audiciones (seguramente, aún se realizan); me ayudó a subir por una pequeñísima escalera que conducía a un mostrador; me permitió conocer a un biblioteario que llamaba por el nombre de pila o por su diminutivo a las profesoras de la facultad; me permitió imaginar filas y filas de libros colocados rigurosamente por orden, y que asomaban la cabeza de uno en uno, por aquel mostrador caoba. Y cada vez que paso por la puerta del edificio, siento el impulso de colarme por la puerta.



Para cerrar el círculo, el carnet nº 6 nos lleva al 1º; cuando la Biblioteca Pública pasó al nuevo edificio y fue bautizado como Biblioteca Infanta Elena, se actualizaron los formatos. Y en los últimos años, seguimos avanzando con el nº 7, que sirve para cualquier biblioteca andaluza: He probado en dos, y por ahora, los libros se han venido a casa conmigo. Lo triste de eso es que no hay más cartulinas de colores para firmar...Habrá que seguir buscando bibliotecas.


Y todo esto viene a cuento, de...


El siguiente paso sería fotografiar las bibliotecas por las que ando...una nueva manía, una manía más...

Nota: El cartel es un buen ejercicio que se puede utilizar, combinando obras de arte famosas para crear obras nuevas relacionadas con la litetura. En la imagen aparecen, arriba, un fragmento modificado (mirar el bolsillo del delantal de la sembradora) de un cuadro de siembra que no localizo y abajo, la escultura del Doncel de Sigüenza.

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